11 diciembre, 2015

Manuales I: Hora de comer



¡Bien! Hoy vamos a hablar sobre cómo diantres los invidentes comemos sin meter las manos o hacer un desastre en la mesa.


"Constituyendo las comidas para los ciegos los momentos más agradables de la vida; es muy importante para ellos que sepan comer adecuadamente, con el fin de poder aceptar una invitación". Emile Javal, 1905.
Aunque el hecho de alimentarse sea esencial al ser humano para sobrevivir, comer, como dice Emile Javal, tiene un carácter igualmente social. La pérdida de la vista entorpece la facilidad con la que se puede llevar a cabo el acto de alimentarse de forma aceptable para la sociedad.
Este manual sugiere técnicas que los ciegos pueden desarrollar para superar las dificultades que se les puedan presentar en la mesa debidas a la pérdida de la vista. A las sugerencias siguen métodos especiales que pueden ser empleados en el transcurso de una comida.


REGLAS GENERALES.


1. Establecer un "punto de referencia'' en la mesa, es decir, un objeto partiendo del cual se podrán encontrar los demás objetos. En este caso se tratará del plato.
2. Mantener el contacto con la mesa la mayar parte del tiempo, con objeto de evitar tropezar con un objeto perpendicular. Esto puede conseguirse rozando la superficie plana con el dorso de los dedos.
3. Durante la comida, sería conveniente inclinar el tronco ha cia delante de forma que la cara as encuentre encima del plato para el caso de que algo cayese del tenedor.
4. Se pueden reconocer los manjares por su aroma, por la sensación de calor o de frío y por su resistencia al cortarlos.
5. Recordar dónde están situados los cubiertos.
6. El peso del tenedor o de la cuchara indica la cantidad de comida que se ha cogido.
7. Se puede pinchar la comida, es decir, clavar los dientes del tenedor en la comida y llevarlo a la boca. Este método se utiliza para los alimentos sólidos como las judías verdes, patatas, etc, o bien se puede recoger la comida en el hueco del tenedor, es decir, introducir el tenedor en la comida, volverlo a poner en posición horizontal y llevarlo después a la boca. Puede utilizarse este método para las verduras en puré, las legumbres blandas, el maíz, los guisantes, etc.
8. "Anclar" siempre el plato, bien con la mano o manteniéndolo con un cubierto.
9. Cuando sa hace difícil recoger la comida, utilizar para em pujar un pequeño trozo de pan o un cuchillo.
10. Es necesario de vez en cuando localizar con el tenedor la comida que está en el plato y llevarla hacia el centro.
11. Las dos manos daban servir para mantener contacto y orientarse.
12. Si es necesario pregunte:


a) qué es lo que hay en el plato,
b) que le corten la carne,
c) que le ayuden a localizar los platos,
d) que le sirvan la salsa, etc.


Para leer el manual completo, visite:




Ahora, pondré un poco de mi propia cosecha, es decir, de mi propia experiencia:


Hay una técnica muy buena para comer que me enseñaron en la escuela a la que fui (Fundación ROMA, en Córdova Veracruz): se llama la técnica del reloj.


I.         Antes que nada, pregunte qué hay de comer, y tantee los alimentos con el tenedor (o cuchara, dependiendo de lo que sea el plato que se tiene delante) para ubicar su localización en el plato. Los olores y texturas pueden ayudar, pero es mejor estar seguros de lo que tenemos delante, para no hacer una batición.


II.        La técnica consiste en localizar las cosas a partir de las manecillas de un reloj imaginario.


III.      Para ello, figúrese que el plato es el centro del reloj.


IV.       Así pues, para localizar las cosas (esta técnica debe conocerla la familia, a fin de poder entenderla y colaborar con el invidente, incluso se puede enseñar a los amigos) debe imaginarse la ubicación de cada hora en el reloj. Por ejemplo: «A las doce está tu vaso, a las tres tus cubiertos y a las nueve tu servilleta»


V.        Cuando se busque encontrar algo, preferentemente rastréese el objeto con cuidado, despacio y utilizando el dorso de la mano, ya que los dedos son sagrados y si tocan algo caliente, pueden lastimarse y entonces sí, se quedará ciego.


VI.       Para cortar algo, y una vez con los cubiertos en la mano, localice con el tenedor la parte filosa del cuchillo. Se percatará de ello por la irregularidad del mismo y el sonido que producen los dientes al rozar con el tenedor. Ojo: no toque el cuchillo con los dedos, porque si este es muy afilado, puede cortarse y de nuevo, los dedos son santos de la devoción de cualquier ciego.


VII.     Tenga siempre a la mano —incluso, medio prensada con el borde del plato— una servilleta, para evitar cualquier accidente.


VIII.    También, para evitar que la comida caiga fuera del plato, debe ubicarse el borde del mismo con el tenedor, empujando los alimentos hacia el centro con ayuda del cuchillo, un pedazo de pan o de tortilla.


IX.       Para comer, inclínese ligeramente, así logrará que si el bocado se le cae, lo haga dentro del plato. Ojo para las mujeres: estiren tantito el cuello y tengan cuidado con que los senos no vayan a darle una mordida a lo que están comiendo. ¡Es horrible que se manche la ropa!


X.        Con respecto a la bebida, dele primero un sorbo al vaso, no sea que esté muy lleno y al empinárselo se lo eche encima.


Y yap, que si no este artículo se hace kilométrico. Para más información específica sobre cómo actuar en cada evento, les invito a que se lean el manual de la ONCE, que la verdad está muy completo.


Un saludito a todos, ¡y espero que esto les haya servido!


 

27 noviembre, 2015

Primero pienso, luego existo II: sobre la fuerza de voluntad y la mediocridad


¡Hola maravillas!

Bueno, afortunadamente mi estado de salud ha mejorado considerablemente, así que va siendo hora que me ponga de nuevo activa con este blog.

El otro día, mientras armaba todo mi C.V. para entrarlo a un concurso estatal no pude evitar asombrarme de todo lo que había conseguido, porque no sólo tenía mis documentos oficiales de estudios, sino un montón de reconocimientos extracurriculares, de aprovechamiento, talleres y pláticas que había impartido…sí, sé que a eso me dedico, pero me refiero a que hasta ahora no era plenamente consciente de la cantidad de papeles que validaban todas esas actividades, sin contar con el contenido de mi curriculum literario…el caso es que recordé todas las cosas por las que he pasado hasta ahora, las victorias y las derrotas, y no pude evitar que al conmemorar las injusticias se me llenaran los ojos de lágrimas.

En repetidas ocasiones he intentado contactar con invidentes de mi localidad, instarlos a salir adelante, a continuar con sus estudios, a aprender un oficio o de pérdida, a instruirlos en el uso del bastón blanco para que no lo tengan de adorno en su casa. Sin embargo, cada que he intentado llegar a la gente y moverles el tapete siento que me he topado con pared, no sé si porque nadie es profeta en su propia tierra, o porque a mi comunidad todavía le falta mucho para poder salir de esa zona de conformidad y mediocridad. Aquí, los discapacitados buscan que les den un apoyo económico el cual, yo pelearía si fuera verdaderamente sustancioso, pero raya en lo miserable; en vez de salir a la calle y o reunir firmas para que se nos ponga un camión para discapacitados la gente prefiere que el gobierno les dé despensas… ¿por qué? ¿Por qué en vez de luchar porque se nos dé la oportunidad de armarnos con nuestros propios medios para salir adelante (estudios, trabajo) las personas se conforman con mil quinientos pesos mensuales o una despensa?

No es que menosprecie este tipo de ayudas, sé que hay muchísima gente de escasos recursos a los que toda ayuda les cae de perlas, pero observando y valorando el talento y las habilidades de esas mismas personas, sé que podrían llegar mucho más lejos de donde están ahora. Pero no. La gente decide mejor quedarse sentada y extender la mano, o pasarse la vida gruñendo sobre que el gobierno debería darles despensa…

Pero así como esto es cierto, también lo es el hecho de que ir a contra corriente no es sencillo. A veces, y sólo a veces, imagino mi vida si mis padres —y mi familia en general— hubiesen optado mejor por dejarme encerrada en casa y retirarme de la escuela regular. Me habrían ahorrado muchos tragos amargos, gastritis, dolores de cabeza, colitis y demás padecimientos que me dan cuando el encabronamiento por las injusticias me supera.

Entonces, pienso en esas personas que han preferido quedarse en casa, extender la mano o conformarse con recibir un subsidio pequeñito o una despensa. Porque no es fácil salir y hacer frente al mundo. Se derraman muchas lágrimas, requiere una inversión monetaria y a veces hasta se desarrollan nuevas patologías por el desgaste que ello implica.

Con esto no estoy justificando la mediocridad y el conformismo, pero al repasar mi trayectoria y recordar los momentos amargos, creo entender un tanto a las personas que deciden mejor permanecer en su zona de confort, en vista de que lo que hay allá afuera no es precisamente un ramo inmenso de flores. Agarrar al toro por los cuernos no es fácil. Explicarle a la sociedad cómo hay que tratarnos no es para nada sencillo. Hacerle entender a los demás que también tenemos derechos y sentimientos es una tarea que puede dejarte extenuado.

Pero, y aquí es donde radica la diferencia entre los que prefieren con formarse y los que decidimos levantarnos y seguir pese a los raspones, aparte de los sinsabores, las lágrimas y los tragos amargos, también hay beneficios tremendos de no dejarse amilanar: cuando te entregan tu título y puedes decir que eres licenciado, ingeniero o demás; cuando después de dar una conferencia el estadio irrumpe en aplausos; cuando un joven se te acerca y te pregunta, con toda la timidez y admiración propias de un adolescente, cómo chuchas le haces para moverte o para seguir estudiando; vaya, el simple hecho de salir a la calle e ir de compras, y que sabes que no falta el curioso que voltea a verte con la boca abierta hasta que se da un porrazo (jajajajajajaja) o bien, el clásico niñito de dos o tres años que llega corriendo a querer jugar con tu bastón, o que te pregunta a bocajarro por qué usas ese palito para caminar y dónde puede conseguir uno, antes de que la mamá llegue muerta de vergüenza a llevárselo.

Todas esas cosas y más, son las que hacen que el llanto, la soledad, la impotencia y las injusticias por las que tenemos que pasar valgan la pena. Hay muchas cosas desagradables en mi vida que cambiaría (sorry, pero no soy tan optimista como para decir lo contrario), pero que sé que de hacerlo, la persona que está aquí escribiendo simplemente no existiría, y eso ya es algo a lamentar, no por ser pretenciosa, sino más bien, porque amo este blog y amo compartir mis experiencias, experiencias que no tendría de no haber vivido todo lo que he vivido.

No sé si sea mi gente, o quizá que no he encontrado la manera de llegar a ella, pero sea quien sea el que lea este blog, le animo a salir adelante, a pesar de las dificultades, a pesar de que en estos precisos instantes el agua nos llegue hasta el pescuezo, al final todas esas amarguras pasan, y entonces viene lo bueno, las estrellas para atesorar y cuyo brillo nada ni nadie nos podrá arrebatar nunca.

Porque vivir vale la pena…sin importar el qué.

19 junio, 2015

Definición III: el bastón blanco.


¡Buen día, mundo!

Vale, hoy me siento lo suficientemente fuerte como para colgar esta breve nota que espero ilustre y eduque a varios.

Hoy hablaremos del bastón blanco.

 

¿Qué es?

El Bastón Blanco es un instrumento que identifica a los ciegos y deficientes visuales y les permite desplazarse en forma autónoma. Sus peculiares características de diseño y técnica de manejo facilitan el rastreo y detección oportuna de obstáculos que se encuentran a ras del suelo.

 

Su historia:

Durante los primeros seis años de la década de los treintas, fueron promulgadas diversas disposiciones legales, primero en Illinois, y más adelante en Detroit, encaminadas a garantizar el tránsito libre y seguro de los peatones ciegos. por iniciativa del Club de Leones de la Unión Americana, durante la celebración de su Convención Internacional, realizada en 1931 en Toronto, Canadá, el abogado Donald Schuur promovió el uso del Bastón Blanco entre los faltos de vista, concebido un año atrás por George A. Bonham, Presidente de dicha agrupación filantrópica, llevándose a cabo una intensa campaña de información entre la ciudadanía sobre apoyo vial a los ciegos, a la par de un programa de recaudación de fondos para la adquisición de bastones que serían donados a quienes así lo requirieran; y tiempo después, en 1964, se instituyó el 15 de octubre como El Día Mundial del Bastón Blanco.

Una vez concluída la Segunda Guerra Mundial, se desarrollaron las técnicas de movilidad y orientación con el Bastón Blanco. Fue en el hospital de Valley Forge Veterans en Pennsylvania, Estados Unidos, durante la realización de un programa de rehabilitación para militares ciegos, donde el sargento Richard Hoover, Director de Rehabilitación Física, Orientación y Recreación advirtió que los carentes de vista se desplazaban con ayuda de bastones que les servían como apoyo pero que no les permitían anticipar los obstáculos que encontraban a su paso. De este modo, creó un bastón liviano, con un tamaño simétricamente proporcional a la estatura media de la persona. Determinó que fuera blanco con la parte inferior de color rojo, convirtiéndose desde entonces en símbolo universal de la independencia y libertad para el desplazamiento de las personas con discapacidad visual.

 

Características:

También conocido en otras latitudes como Bastón Hoover, generalmente se elabora con tubos de aluminio plegables entre sí mediante un resorte elástico. En la parte superior, la empuñadura es de goma, lo cual permite tomarlo con soltura y mayor comodidad. En el extremo inferior tiene una puntilla con un deslizador metálico rodante. Además del Bastón Blanco plegable, también existen otros modelos que son completamente rígidos y con la empuñadura curveada.

A decir de la mayoría de los ciegos que usan el bastón plegable, éste es más práctico porque al doblarse generalmente en cuatro tramos, puede guardarse fácilmente dentro del portafolio, mochila o en el cajón del escritorio; mientras que el modelo rígido, si bien es más durable por su consistencia, muchas veces resulta estorboso y poco funcional para la localización de obstáculos.

 

Requisito importante:

 El tamaño del Bastón Blanco debe llegar a la altura del esternón, y la medida varía de acuerdo a la estatura. Hay bastones de 1.05, 1.10, 1.15 y 1.20 metros. En consecuencia, un bastón corto no permite detectar a tiempo los obstáculos, además de que origina esfuerzos innecesarios y maniobras incorrectas al momento del desplazamiento de la persona ciega, ocasionando fatiga, torpeza para caminar, trastornos musculoesqueléticos,e incluso, caídas y tropezones.

 


 

Sobre conducir a una persona ciega que posee un bastón blanco:

*Cuando ayude a alguien a cruzar la calle, por favor, no sujete ni levante el bastón blanco, o literalmente dejará ciega a la persona.

*Ofrezca su brazo a la persona ciega, quien deberá sujetarlo bien sea por el hombro o a la altura de la articulación (del codo), siempre caminando un paso por detrás de usted.

*No tome de la mano a una persona a la hora de ayudarla a cruzar la calle, debe ser ella quien lo sujete y se coloque un paso por detrás de usted.

*La persona invidente no debe caminar a la par de su acompañante, o corre el riesgo de trabarle los pies con el bastón o bien, de no identificar a tiempo las señales de movimiento (subir, bajar escalones o bien, torcer hacia la derecha o izquierda) que indique su cuerpo.

*Si ha de pasarse por un lugar estrecho, debe informarse al invidente antes de cruzar, y colocar la mano a la espalda para que este se sujete a su muñeca o a esta misma, a fin de caminar en fila india, siempre por detrás de la persona que guía.

 

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28 mayo, 2015

Sobre futuras ausencias


Hola caracolas =)

Esta entrada es para hacer un anuncio, de hecho será publicada en el resto de mis blogs.

Desafortunadamente no me será posible actualizar cada semana como lo venía haciendo, ya que mi estado de salud es algo delicado en estos momentos, y por ende, no puedo sentarme frente al ordenador tanto como me gustaría. Lo mismo aplica para la actualización de mis historias, de verdad, una disculpa enorme por eso.

La cuestión es que el lupus —la enfermedad que tengo desde los once— me está dando algo de guerra, y recientemente me ha desencadenado una serie de ataques epilépticos bastante desagradables, los cuales, acaban tumbándome, dejándome muy cansada y con problemas para conectar e hilar ideas. Por eso mismo, no podré actualizar con la misma frecuencia, aunque intentaré mantener los blogs lo más activos posible, ¿está bien? Pero si de repente desaparezco, no se me desesperen, al contrario, ténganme un poquito de paciencia, porque seguramente mi ausencia se deba a la latosidad de las crisis.

Nuevamente, una disculpa para quien esto pueda significar un problema, pero qué le vamos a hacer, así es esto de los abarrotes y ni modo, a tirar padelante lo mejor posible.

Aun así, ya saben, dudas, comentarios o sugerencias, ¡tecleen que yo los leo!